Fiebre de leche en África

La fiebre de leche es un problema cotidiano en las ganaderías lecheras del todo el mundo. La deficiencia en calcio es además la causante de otros muchos problemas de salud, como la quetosis y también otras enfermedades infecciosas. Como tales, la fiebre de leche (técnicamente conocida como fiebre puerperal) y la hipocalcemia subclínica disminuyen la producción y además comprometen arriesgadamente la salud.

¿Cómo combaten los granjeros la fiebre de leche en las diferentes partes del mundo? Esta es la historia personal de un granjero en Kenia.

“La hipocalcemia es común entre el ganado vacuno de leche durante la estación seca cuando el pasto es valorado casi como un premio.  Estuve hablando con un amigo granjero que tiene vacas de alta producción láctea. La diferencia entre su método y el nuestro es que sus chicas son gestionadas bajo un sistema de no pastoreo. Nuestras vacas salen a los pastos y caminan hasta los abrevaderos de agua dos veces al día. Estuvimos discutiendo acerca de aumentar la producción de leche e incluso poderla aumentar durante la estación seca. Sugiere añadir el maíz picado deshidratado a los comederos cuando las vacas se ordeñan, a la vez que incluimos suplementos minerales, y aumentamos las melazas para hacer más apetecible la comida a las vacas. Desde que cosechamos los cultivos de maíz en Diciembre … los campos han estado llenos de rastrojos.

Estos restos de la cosecha se pican y se añaden como alimento de ordeño. Entonces encontramos que !Nuestras vacas se están volviendo muy especiales respecto a su alimentación y son reacias a esta nueva mezcla!  La producción de leche ha disminuido, y se ponen más intranquilas cuando llega la hora del ordeño.  Como es obvio, nuestro ordeñador, nosotros ordeñamos manualmente nuestras vacas, no estaba muy contento.  Nosotros insistimos y finalmente se acostumbraron al nuevo sabor y la producción de leche comenzó a aumentar de nuevo.  Después de dos semanas, comencé a darme cuenta que algunas de las vacas, que estaban siendo ordeñadas, estaban acostadas más de lo habitual y además tenían dificultades para levantarse. Avisé a nuestro veterinario y ¡su diagnóstico fue hipocalcemia! Entonces suspiré con cierto alivio ya que mis pensamientos habían volado directamente hacia la Fiebre de la Costa Este.  Él sugirió que aumentara el aporte mineral a las vacas y que tuvieran su bloque mineral disponible, para que ellas lo pudieran consumir cuando quisieran. Esto fue lo que hicimos y las vacas afectadas comenzaron lenta y progresivamente a recuperar sus fuerzas.

Lo que me ocurrió fue muy preocupante así que recurrí de nuevo a mi amigo para ver cómo preparaba él su alimento; tengo que decir que por poco esta información me cuesta mis vacas. Él tenía tres variedades de suplementos minerales, potasio (sal), cáscaras de girasol, el silo picado de maíz, alfalfa, melazas, lácteos y un par de otros ingredientes y eso hace que ¡la formulación del alimento sea muy poderosa!  Él les daba a las vacas este alimento cuatro veces al día y las cantidades, en kilogramos, dependían de la producción de cada vaca.  Entonces entendí porqué no me había mencionado nada acerca de la fiebre de la leche.  Las vacas tenían más que suficiente cantidad de calcio y magnesio en su dieta. Realmente, uno no se puede equivocar en esto. Ahí es donde yo cometí el error ya que no había aumentado la cantidad de suplementos minerales, para asegurar que el calcio empleado por la vaca en la producción de leche estaba siendo igualmente reemplazado. Ciertamente, la experiencia es como un profesor muy estricto. Su examen viene primero y la lección viene después.”

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