Cuidado de Vacas en África

Las vacas son vitales para los ganaderos en todo el mundo. Pero la manera en que  cuidan la salud de sus vacas, depende de las circunstancias locales. En África, por ejemplo, es posible que los ganaderos hagan un gran esfuerzo en el cuidado de sus vacas enfermas. En ocasiones con muy pocos recursos. Aquí, una ganadera de Kenia nos describe cómo es que le dio cuidado a una vaca con fiebre de leche (paresia puerperal) hasta lograr su recuperación.

Una de nuestras vacas de ordeña campeonas, cuyo es nombre Kisumu, estaba pariendo por sexta ocasión hace un par de años.  El parto salió bien, sin mayores contratiempos para una vaca de su edad. Después de su ordeño matutino, se fue a descansar antes de salir a la pastura. Dieron las ocho de la mañana, y no se había levantado.  Todo esfuerzo para que saliera con el resto del rebaño fue inútil. El veterinario fue llamado, y  confirmo el diagnostico de fiebre de leche dado por el gerente de la ganadería. ¡A lo largo de mi tiempo en la ganadería (4 años) jamás había visto algo como la hipocalcemia! El veterinario le inyecto a Kisumu con calciject (hidróxido de calcio) y ordeno más para administrárselo durante los próximos tres días.  La vaca necesitaría consumir lo más posible de sal mineral, y grandes cantidades de agua. Entretanto necesitaríamos ayudar a Kisumu a que se levantara y moviera lo más posible para prevenir la formación de ‘llagas por decúbito’.  Tuvo que ser ordeñada en una posición recostada mientras que su ternero se alimentaba desde  esa misma posición. Sobra decir que, me preocupaba que esto le pudiera ocasionar mastitis, ya que no toda la leche estaba siendo eliminada de la ubre. El ternero tuvo días de apogeo ya que podía tomar leche a su gusto, no como los demás terneros que solo podían amamantarse dos veces al día.

Teníamos una gran labor en nuestras manos, algo que se nos hizo evidente desde que le ayudamos a levantarse a Kisumu. ¡Estaba PESADA! Me  tomo a mi (una mujer) y  de 6 a 9 hombres el poder ayudar a Kisumu a ponerse de pie. Tuvimos que usar dos polines, uno bajo sus ‘axilas’ y uno por su ubre, una persona por la cola y una en la cabeza, para ponerla de pie. Todo esto fue hecho con mucho ruido con tal de alentar a Kisumu  para que se levantara; así es, nuestras vacas tienen nombres propios y de hecho responden al ser llamadas. Guau, ahora que el trabajo de verdad empezó  cuando tuvimos que ayudarle a caminar a una  locación distinta dentro del corral. Esto lo hicimos a diario en la mañana y en la noche por dos semanas. Justo cuando empezaba a conquistarnos la fatiga, Kisumu empezó a dar señales de que podía levantarse por sí misma con un poco de ayuda de nuestra parte. Un grito de alegría se escucho cuando nos dimos cuenta de aquello y esto nos dio la moral para no darnos por vencidos con ella. Tres días después ella se estaba levantando por sí misma, y caminaba distancias cortas. Cinco días después Kisumu decidió ir al bebedero, el cual está a 500 metros del corral, pero se colapso por fatiga. Dejamos que descansara media hora, le ayudamos a levantarse, y lentamente la asistimos para que regresara al corral.  Descanso en el corral por los próximos dos días en los cuales tuvo un amplio suministro de agua, aunque pienso que sus compañeras intentaron convencerla de que fuera a la pastura con ellas. Ya para la cuarta semana estaba en vía de recuperación, y desde entonces ha estado bien. La lección aprendida fue que la ingestión de minerales de las vacas tiene que ser incrementada durante el embarazo y después del parto hasta que el ternero pueda ser destetado.  ¡Esto es mucho más económico que tener que ayudarle a una vaca afectada por  hipocalcemia, a regresar a su salud!

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